Narcotour

NarcoTour

Este es un proyecto académico de los estudiantes del curso de Periodismo Internacional del Pregrado en Comunicación Social de EAFIT.

Profesor Mauricio Builes Gil.

Correo: narcotour.medellin@gmail.com

Viernes, 16 Junio 2017 22:04

El karma del secuestro

Escrito por Sara Gamboa
Francisco Santos Francisco Santos

Francisco Santos Calderón, es el sexto hijo de los siete que tuvieron Hernando Santos Castillo y Helena Calderón. Es el esposo de María Victoria García y el papá de Gabriel, Benjamín, Pedro y Carmen. Es periodista de profesión y político por esas cosas de la vida o, como él dice, por el karma de la vida.

Estudio periodismo en los Estados Unidos y, allí mismo, se especializó en Ciencias Políticas. En 1984, a los 23 años, regresó a Colombia justo cuando sicarios de Pablo Escobar mataron al Ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, y en consecuencia, el gobierno del entonces presidente, Belisario Betancur, aprobó la Ley de Extradición y dio inicio a la guerra contra el narcotráfico en Colombia.

Pacho, como le dicen coloquialmente, ingresó al periódico El Tiempo, donde empezó a trabajar como redactor nocturno de noticias internacionales y, un tiempo después, ocupó la jefatura de la redacción nocturna.

Fue ascendiendo en el periódico hasta llegar a ser el jefe de redacción. Para esa época, ser periodista era igual de peligroso a ser Policía. Eran pocos los que se atrevían a denunciar el narcotráfico, él fue uno de ellos. Y sabía perfectamente lo que significaba serlo: “Era una situación de tremenda tensión y uno sabía que algún día salía de la casa y no volvía. La verdad eso era lo que uno sentía como periodista”.

El 19 de septiembre de 1990 salió de su casa y no volvió. Sicarios de Pablo Escobar lo abordaron en el barrio Las Ferias con la Avenida 80 en Bogotá, asesinaron a su conductor y a él se lo llevaron secuestrado por 8 meses.

Francisco Santos narra cómo fue el momento en que lo secuestraron.

Francisco Santos se convirtió así en una víctima más del narcotráfico en Colombia. Y desde su experiencia asegura que el narcotráfico ha generado dos cosas: mucho lucro y poca aceptabilidad en la sociedad. Para los narcotraficantes –asegura- la política significó darse el estatus social que la sociedad nunca les permitió tener.