Narcotour

NarcoTour

Este es un proyecto académico de los estudiantes del curso de Periodismo Internacional del Pregrado en Comunicación Social de EAFIT.

Profesor Mauricio Builes Gil.

Correo: narcotour.medellin@gmail.com

Viernes, 16 Junio 2017 21:36

Bomba del DAS. 1000kg de dinamita para matar a una persona

Escrito por Paulina Echavarría y Valentina Vélez

 

Pablo Escobar también libró una batalla a muerte con Miguel Maza Márquez, director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Es uno de los pocos que puede decir que sobrevivió a tres atentados del cartel de Medellín. El más recordado es el del 6 de diciembre de 1989. Esa mañana, justo en el edificio donde quedaba la oficina del General -carrera 27 con calle 18 de Bogotá- explotó un camión cargado con dinamita. No hay reportes oficiales de la cantidad de muertos, pero la prensa de la época habla de, por lo menos, 50 personas.

 

En la actualidad el edificio es ocupado por La Fiscalía

A las 7 de la mañana la zona céntrica de Paloquemao se estremeció. La detonación sacudió varios kilómetros a la redonda y dejó un cráter de 30 metros sobre la carrera 27, como lo recuerdan quienes vivieron este atentado. El edificio de Caracol Radio de la época estaba situado en calle 19 con carrera 8. En la emisión de las 7:32 de la mañana los periodistas sintieron el edificio estremecerse y el programa de ese día se convirtió en el cubrimiento inesperado del ataque terrorista.

Rocío Barahona estaba en la carrera 28A cuando explotó el carro. En ese entonces trabajaba en un negocio de comidas. “Ese día de un momento a otro oímos el estallido ¡boom! pero uno en ese momento queda anonadado. Lo único que nosotros hicimos fue agacharnos y cuando salimos nos miramos los unos a los otros. Cuando salimos afuera, eso toda la gente salía herida, todos gritando, los otros corriendo para todos los lados y afuera no se veía nada, sino que era una nube gris, gris, gris, gris. No se veía nada más. Cuando empezaron a salir todos los heridos, toda la gente vuelta nada”. El segundo piso de su negocio, que habían construido no hacía mucho, se desplomó por la onda explosiva.

Aún no hay consenso frente a la cantidad de dinamita. Según la información de prensa, la carga oscila entre 500 kg y 5000 kg. Rafael Humberto Lara, quien trabajaba en la sección de protección del DAS y estaba en el sótano del edificio en el momento de la explosión, habla de 1000 kg. Él se salvó por estar en el sótano, pero tuvo fracturas en la tibia y el peroné.

 

 

27 años después, las cifras sobre muertos y heridos siguen siendo un misterio. Han cambiado según el medio de comunicación. La revista Semana, en un artículo de 1990, informó que no alcanzaban los 600 heridos ni los 50 muertos. El Espectador, en un reportaje de 2009, que fueron más de 600 heridos y más de 50 muertos. Y El Tiempo, en 1999, habló de 72 muertos -entre ellos 16 funcionarios del DAS- y cerca de 600 heridos.

William Andrés Ortiz tenía 10 años en el momento de los hechos. Acompañó a su mamá, Helena González, quien trabajaba como secretaria administrativa en el DAS. En su memoria quedó marcado ese día. Debido a la onda explosiva, ella perdió la audición en su oído izquierdo y aún hoy tiene que vivir con los estragos de ese 6 de diciembre. Andrés tiene 37 años y recuerda esos minutos de incertidumbre en los que estuvo alejado de su madre .

 

 

Las víctimas de este atentado aún no están reconocidas como tales. En la ley 1448 del 2011 se establece, en el artículo 3ro, como “víctimas, para los efectos de esta ley, aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del 1º de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas internacionales de Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno”.

Ni la mamá de Andrés Ortiz ni el mismo Rafael Lara han sido acogidos por esta ley puesto que el Estado no los reconoce como víctimas del conflicto armado interno. Helena González tuvo un auxilio del DAS, además de terapias que la apoyaron. Lara, por su parte, dice que en su caso no hubo ningún reconocimiento ni por parte de CAJANAL (Caja Nacional de Previsión Social) ni del DAS. Hoy no solo ellos, sino muchísimas otras víctimas del Cartel, siguen en el olvido.

Julio Enrique Castro Socha, Francisco Puerto Sierra, Mery Edith Monroy Benítez, Beatriz Aminia Cuervo Alvarez, Josefina Cuenca Gordillo, Gladys Martínez Hernández, Germán Narváez Urbano, José de Jesús González Villamizar, Elvira Isabel Mejía Cuello, Luis Fernando Barrantes, María Cristina Pérez, Carlos Ernesto Pinzón Castellanos, Henry Angulo López, Ana Clemira Morales, James González Valdés y Magdalena Ramos Hernández. Faltan, por lo menos, otras 34 personas que fallecieron en este atentado. Otros cientos que fueron afectados y quienes difícilmente han podido contar su historia. Son números que suman a esa lista olvidada de la narco guerra.

Miguel Maza Márquez, por su parte, fue un ídolo venido a menos. A pesar de ser el emblema de la lucha contra el “capo de capos”, hoy purga una condena a 37 años de prisión por la muerte del candidato a la presidencia, Luis Carlos Galán.