Narcotour

NarcoTour

Este es un proyecto académico de los estudiantes del curso de Periodismo Internacional del Pregrado en Comunicación Social de EAFIT.

Profesor Mauricio Builes Gil.

Correo: narcotour.medellin@gmail.com

Jueves, 01 Junio 2017 20:36

Hacienda Nápoles o las víctimas ocultas de Puerto Triunfo

Escrito por Carolina Restrepo - Anlly Zuluaga - Victor Correa

En la vía Medellín - Bogotá está uno de los lugares emblemáticos de la época del Cartel de Medellín. Allí no solo se cuenta la historia del sufrimiento de un país, sino de las extravagancias y el derroche de la mafia. La Hacienda Nápoles, ubicada en el corregimiento de Doradal (Puerto Triunfo), fue el lugar de descanso de Pablo Escobar.

En los años 80 este sitio, de más de 3.000 hectáreas, fue también el punto de encuentro de Escobar con grandes figuras políticas, del entretenimiento y del narcotráfico. Allí no solo encontró un espacio para el ocio, sino un centro de operación para su red de narcotráfico.

La hacienda contó con más de 1.500 empleados, muchos de ellos oriundos de la zona. Tenía personal fijo para cada tarea que involucraba su atención y la de su familia.

Gracias a su fortuna, el capo no solo construyó una mansión en Nápoles, también cumplió uno de sus sueños más extravagantes, tener un zoológico. Elefantes, jirafas, hipopótamos, flamingos y hasta tigres fueron traídos por Escobar desde Brasil, África y los Estados Unidos. 

No obstante, a pesar de las fuertes medidas de seguridad que tenía Nápoles (tres anillos de seguridad y uno especial a la entrada de La Mayoría, lugar donde se encontraba la casa principal), la entrada al zoológico era abierta a toda la región de manera gratuita. 

El “Señor”, como lo llaman los habitantes de la región, era conocido por su sencillez y generosidad. Por eso a muchos habitantes les costaba imaginar que aquel hombre que aparecía en las noticias de televisión como el gran criminal de Colombia era el mismo que vivía en la hacienda repartiendo plata y comida. 

Nápoles contaba con tienda de víveres, taller de carros y motos, un pequeño hospital, una veterinaria, un restaurante y habitaciones para todos los trabajadores y sus familias. Cada inicio de mes, el administrador de la hacienda les daba a los empleados fichos que servían como dinero dentro del lugar. 

Hoy en día es un parque temático con atracciones acuáticas y zoológico. Aún conserva algunos animales que Pablo trajo como, por ejemplo, una hipopótamo llamada Vanessa.

Sin embargo, los administradores del lugar han tratado de borrar las huellas de Escobar. La mansión fue destruida y transformaron la plaza de toros. De aquella época sólo quedan fotos, algunas columnas, el portón y Vanessa.