Narcotour

NarcoTour

Este es un proyecto académico de los estudiantes del curso de Periodismo Internacional del Pregrado en Comunicación Social de EAFIT.

Profesor Mauricio Builes Gil.

Correo: narcotour.medellin@gmail.com

Viernes, 16 Junio 2017 22:08

El barrio que vio crecer a Pablo Escobar

Escrito por Manuela Palacio, Sara Ramírez y Andrés López
Esta es la cuadra donde quedaba la casa en la que creció Pablo Escobar. Esta es la cuadra donde quedaba la casa en la que creció Pablo Escobar.

 

La Paz es un cuadro típico de un barrio antiguo de Envigado: casas de dos pisos con balcones, terrazas y jardines frontales. Este lugar, hace noventa años, era la finca de María de la Paz Correa.

El barrio empezó con Hermilda Gaviria, madre de Pablo Escobar, quien, junto con un vecino, fue la primera en ‘construir la casita’ en ese terreno. En este sencillo barrio creció Pablo Escobar, uno de los criminales más despiadados que ha tenido Colombia.

Poco queda de lo que solía ser el barrio hace 50 años. El lugar donde estaba su casa ahora es ‘La Penca’, un edificio de cinco pisos donde viven familias que no tienen idea de la historia del barrio.

La Paz es un lugar sin memoria. De los antiguos vecinos sólo quedan tres personas y sólo dos dispuestos a hablar. Don José, un hombre de aproximadamente 60 años, recuerda con gratitud la época del capo. Según dice, gracias a Pablo, La Paz era el barrio más respetado de Envigado. “Alguien que venía por aquí lo paraban, porque cualquiera no se iba metiendo a La Paz.” José conoció a Escobar de 20 años y le compró su casa a un cuñado del difunto narcotraficante.

Doña Marina, otra de las antiguas vecinas, recuerda sus inicios como jalador de carros y la época en la que Escobar inició su carrera política. Fernando, esposo de Marina, fue parte de su equipo y cuenta que muchas personas del barrio lo ayudaron en sus propósitos como líder.

justo en este Jugar quedaba la casa de la familia Escobar Gaviria.

Uno de los momentos más ‘difíciles’ en el barrio fueron los días posteriores al escape de Escobar de La Catedral. Tanto Marina como José recuerdan que la Policía entraba a las casas, hacía preguntas y se apostaba en los techos a vigilar.

Para las nuevas generaciones de La Paz, Pablo no es más que un mito o un personaje que ven en las series de televisión. Cuando se pregunta por él, por el daño causado, se encogen de hombros y niegan con la cabeza. Parece que de lo malo no se habla. Los viejos vecinos se fueron para otros barrios: “De esa época solo quedamos el señor de la casa de la esquina y yo”, dice Marina.