Narcotour

NarcoTour

Este es un proyecto académico de los estudiantes del curso de Periodismo Internacional del Pregrado en Comunicación Social de EAFIT.

Profesor Mauricio Builes Gil.

Correo: narcotour.medellin@gmail.com

Viernes, 16 Junio 2017 22:40

Que se callen los jueces

Escrito por Carolina Gutiérrez, Santiago Jaramillo y Luisa Valencia

 

Gustavo Zuluaga Serna.

Nacido en Santuario (Antioquia), el magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, Gustavo Zuluaga, fue un ejemplo de consagración a la justicia y un abnegado defensor de la verdad, nunca cedió en su deber a pesar de las amenazas de las que fue objeto durante 4 años. El primer registro judicial contra Pablo Escobar por el delito de narcotráfico llegó de manos del magistrado Zuluaga, quien ordenó la captura de Escobar, imputándole cargos de asesinato y narcotráfico. Gracias a esto, Gustavo logró ponerle fin al sueño de Pablo, lo inhabilitó para ejercer como congresista y le retiró su inmunidad parlamentaria. El jueves 30 de octubre de 1986, después de años de amenazas e intimidaciones de las que fueron víctimas él y su familia, mientras viajaba a su casa en compañía de su esposa, Carmelita Valencia, fue acribillado a tiros.

A Gustavo Zuluaga lo debemos recordar por su compromiso con la verdad y la transparencia. Fue gracias a él que Escobar se mantuvo fuera del Congreso, y aunque pagó con su vida, cumplió, de la manera más honorable posible, su juramento como Magistrado.

 

 

 

Maria Helena Díaz Pérez.

Nacida en el municipio de Santa Rosa de Osos (Antioquia), la jueza tercera de Orden Público, María Helena Díaz Pérez, siempre se destacó como una funcionaria judicial admirable. Su lucha inició con la muerte de Marta Lucía González, su amiga y colega. Cuando esta fue asesinada, Maria Helena tuvo que hacerse cargo del proceso que su colega estaba llevando en contra de Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha y Fidel Castaño. A pesar de que sabía lo que le esperaba, la juez se negó a revocar la medida de aseguramiento que había expedido Marta Lucía contra estos delincuentes por las matanzas de campesinos en la región de Urabá.

A causa de esto, el viernes 28 de julio de 1989, a la altura del barrio Santa Mónica, en Medellín, fue acribillada a tiros junto a dos de sus escoltas en un acto atroz ejecutado con sevicia: su auto recibió, más o menos, 60 disparos. Su muerte fue un punto de quiebre para la rama judicial colombiana ya que, en su memoria, 20.000 funcionarios del poder judicial entraron en paro en 1989.

 

En memoria (Texto leído por Maria Helena Díaz en uno de los aniversarios):
Como la historia es el relato de los acontecimientos y de los hechos dignos de memoria, quiero hoy, frente a ustedes, abrir las páginas de nuestra historia reciente. Páginas que deberían permanecer cerradas por revivir momentos tan aciagos de nuestra institucionalidad y tocar las fibras más sensibles de nuestro sentir de colombianos y familiares de los que con orgullo podemos llamar mártires. Mártires porque fueron capaces de anteponer sus valores éticos, su amor a la vida y a su familia, antes que claudicar frente a los tiranos que pretendían socavar las instituciones y la dignidad de la justicia.

Gracias al doctor Olimpo Castaño Quintero, Presidente del Tribunal Superior de Medellín y demás miembros de dicha Corporación, que en buena hora han querido honrar la memoria de tantos funcionarios inmolados por el cumplimiento de su deber como el de mi hermana María Helena Díaz Pérez, quien a pesar de su juventud, y el entrañable amor por su familia y su pequeño hijo, demostró con hechos fehacientes de qué estaba hecha y que el juramento que hiciera cuando se recibió como abogada y como juez, lo cumplió a cabalidad, ofreciendo su vida a cambio de demostrar que el mal no puede triunfar sobre el bien, así en algunos casos, lo parezca.

Ya es hora de que las víctimas de los años ochenta y noventa, ocupen el lugar que les corresponde en los anales de la historia y que su sacrificio sea conocido por las nuevas generaciones para que éstos, se conviertan en guardianes de las leyes y el derecho y templen su espíritu para no fallar a sus deberes, así esté en juego su propia existencia.