Narcotour

NarcoTour

Este es un proyecto académico de los estudiantes del curso de Periodismo Internacional del Pregrado en Comunicación Social de EAFIT.

Profesor Mauricio Builes Gil.

Correo: narcotour.medellin@gmail.com

Viernes, 02 Junio 2017 21:21

Barrio Antioquia, bajo la sombra de Pablo Escobar

Escrito por María Alejandra Carrillo, Pablo Valencia, Juliana Velásquez
Barrio Antioquia, bajo la sombra de Pablo Escobar Juan Fernando Ospina

Pablo Escobar llegó al Barrio Trinidad (Barrio Antioquia) por primera vez a finales de los años setenta, acompañado de Elkin Correa y Jorge Gonzáles conocido como “Jorge Mico”. Fue allí donde Escobar conoció de primera mano las rutas del contrabando. Para ese momento, el barrio ya se había convertido en zona de tolerancia pues en 1951, el alcalde Luis Peláez Restrepo, trasladó a las prostitutas de Lovaina, Guayaquil y Las Camelias, hasta ese sector del sur de la ciudad.

: El Barrio Trinidad es mejor conocido como Barrio Antioquia. Crédito: Universo CentroEl Barrio Trinidad es mejor conocido como Barrio Antioquia. Crédito: Juan Fernando Ospina

En este lugar también conocería a la llamada “reina de la coca”, Griselda Blanco, la narcotraficante con mayor recorrido en el negocio. En una fiesta -como cuenta Alonso Salazar en su libro La parábola de Pablo-, Jorge Mico se le acercó y le dijo: “Él es Pablo, un hombre que le puede ser útil”. Ella respondió con simpatía y le pidió que volviera después. Cuando Pablo regresó con su primo Gustavo conoció más de cerca el negocio de la marihuana y la cocaína. Desde ese momento, Barrio Antioquia fue una especie de oficina para Escobar y en uno de los principales centros de expendio de la ciudad de Medellín.

Escobar no sólo creó “laboratorios” para el procesamiento de la droga dentro de las casas sino que desde allí estructuró buena parte las rutas para enviar cargamentos fuera de Colombia.

Es más aquí dicen que el organizaba todo ... el decía que donde el tenía sus negocios tenía que ser limpio...

Jacqueline Fernández vive en el barrio desde hace cuarenta y nueve años, y una simple caminata por las cuadras alrededor de su casa es suficiente para darse cuenta del legado que dejó el jefe del cartel de Medellín. Una hilera de hombres se sientan a lo largo de las aceras para vender drogas sin el asomo de las autoridades. Tienen códigos entre ellos cuando ven una persona extraña. Se gritan de esquina a esquina: “Campanero, ¿entonces qué?”, y en la otra responden: “Cero, cero, todo bien”. Según informes de prensa, solo en Barrio Anquiquia puede haber 14 plazas de vicios.

Pablo cuidaba el barrio porque este fue la oficina principal de él...

Durante el recorrido, Jacqueline cuenta una historia que vivió con su sobrino mientras volvían de la guardería: “Un día al pasar por la calle Alex Pin, el niño vio una de las pequeñas bolsas en las que venden la droga y se emocionó al ver la calcomanía de carita feliz que les ponen para diferenciarlas”.

en estos días yo iba con el niño para el prescolar...

Tal como sucede en el Barrio Pablo Escobar, aquí también reconocen al “Patrón” como un hombre sencillo que repartía dinero y seguridad: “Él era el que mantenía el barrio organizado y seguro. Nadie robaba ni buscaba problemas porque bien se sabía que si lo hacían, terminaban muertos”.

Yo pienso que la gente aquí se acostumbró a vivir la vida que Pablo les enseñó, prácticamente el trabajo se los dio Pablo 

Tal vez una de las pocas diferencias con la época en la que Escobar estaba vivo es la frecuente visita de turistas que, como parte del recorido de algunos Narcotour, se detienen en alguna de las plazas para comprar marihuana, cocaína, cocaína rosada, heroína, anfetaminas o éxtasis.

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