Narcotour

NarcoTour

Este es un proyecto académico de los estudiantes del curso de Periodismo Internacional del Pregrado en Comunicación Social de EAFIT.

Profesor Mauricio Builes Gil.

Correo: narcotour.medellin@gmail.com

Jueves, 15 Junio 2017 21:32

La Catedral: un museo para Pablo, una cachetada para sus víctimas

Escrito por Manuela Palacio, Sara Ramírez y Andrés López
Esta es la frase que puede leerse en una de las fachadas de lo que era la prisión de Escobar Esta es la frase que puede leerse en una de las fachadas de lo que era la prisión de Escobar

 

El 19 de junio de 1991, el máximo jefe del cartel de Medellín decidió entregarse voluntariamente a las autoridades colombianas. Su propósito era evitar la extradición a los Estados Unidos. Después de un año tras las rejas, el ‘capo’ se escapó con ayuda de varios de sus sicarios.

25 años después de la fuga, La Catedral ha dado un giro de 180 grados. Hace más de cuatro años el municipio de Envigado cedió este predio a la Comunidad Benedictina ‘Fraternidad Monástica Santa Gertrudis’. Hoy es un ancianato.

Resulta paradójico que un lugar que fue símbolo de crimen, mafia y el exceso, hoy sea la vivienda para monjes y abuelos. Esta situación no parece sorprenderle a ‘Manicomio’, taxista encargado de transportar diariamente las enfermeras y pacientes del ancianato. Para él, este espacio: “Lo dan en comodato a la iglesia para que sane esa parte negativa”. Así, “lo que ayer fue un lugar de horror y violencia, hoy es un lugar de paz del adulto mayor”.

El ancianato se llama Santa Gertrudis La MagnaEl ancianato se llama Santa Gertrudis La Magna

 

Esta ‘cárcel’, en el pico de una loma de Envigado, era un paraíso para el capo. “Allí lo cuidaba el INPEC, pero estos eran puros trabajadores de él. Tenía todo comprado y a toda la gente de confianza”. (Audio Impec) Tantos privilegios le abrieron la ruta de escape en julio de 1992. El camino por el cual se fugó aún es visible. Extranjeros que visitan la cárcel, suelen bañarse en la cascada donde termina la parte transitable de la ruta y se maravillan por estar en un lugar por el que una vez pasó ‘el patrón del mal’.

Es tanta la romería de turistas en La Catedral, que decidieron crear un museo en su nombre. Solo falta el techo. Será un espacio adornado con algunas de sus pertenencias que cuente la vida del capo en “prisión” (su hermano, Roberto Escobar, ya cuenta con un museo similar en su propia casa, al sur de Medellín).

Pero, ¿dónde queda el museo con las historias de dolor de las miles de víctimas de la narco-guerra? ¿Dónde están las historias de, por ejemplo, Santiago Salazar y Reinaldo Serna, víctimas de una de sus masacres en Envigado?

Colombia le debe memoria a todos los que padecieron el narcoterrorismo. Le debe reparación a unas víctimas que pasaron al olvido. Es irónico: en una de las fachadas de La Catedral, junto a una foto en gran tamaño de Pablo Escobar, se lee esta frase de Paul Preston: “Quién no conoce su historia está condenado a repetirla”.